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  • En Andalucía, uno de los principales daños asociados al cultivo de la patata lo ejerce el gusano de alambre. La presencia de gusano de alambre era considerada hasta hace poco tiempo de menor incidencia o secundaria en nuestra región. Sin embargo, esta situación ha cambiado considerablemente en los últimos años hasta convertirse en uno de los fitófagos que más daño económico provoca en el cultivo, debido fundamentalmente a las nuevas condiciones climatológicas provocadas por el cambio climático, mucho más favorables para su desarrollo. El resultado ha sido un incremento exponencial de los daños producidos y de las pérdidas comerciales durante las campañas. El gusano de alambre provoca una pérdida de calidad importante en el producto, depreciando gran parte de la cosecha, y la escasez de productos fitosanitarios eficaces aprobados junto al comportamiento biológico del insecto dificultan su control. Hay, por tanto, que recurrir a nuevas estrategias preventivas que ayuden a reducir la incidencia de la plaga de manera urgente.

    Ante esta situación, Asociafruit, junto con el grupo PAI de Investigación AGR163 Entomología Agrícola del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba (UCO), y las empresas FMC Agricultural Solutions, S. A. U. y Koppert España, S. L. han formado el Grupo Operativo “Evaluación de nuevas soluciones para el control del gusano de alambre en patata” cuyo proyecto consistirá en desarrollar nuevos tratamientos y prácticas en el cultivo de la patata para combatir al gusano de alambre. Así, si el Grupo Operativo y su solicitud de ayudas es aprobado por la Consejería de Agricultura, podrían obtenerse beneficios muy interesantes en la mejor gestión de aplicación de fitosanitarios, la adecuación de los cultivos a los nuevos retos que provoca el cambio climático y una clara mejora en competitividad y diferenciación ante la competencia exterior. Se procurará una reducción del impacto medioambiental de los tratamientos específicos dando una mayor presencia al control biológico. Para ello, resulta imprescindible conocer el historial de daños de las parcelas como indicador del riesgo, ya que las poblaciones y los daños tienden a ser continuados y crecientes si no se interviene específicamente contra este insecto. Además, su control mediante estrategias de control químico no siempre genera resultados satisfactorios. Por una parte, las larvas se desplazan con frecuencia y no siempre están cerca de la superficie, por lo que solamente son efectivos si se incorporan al terreno durante la siembra. Añadir que las materias activas deben tener una persistencia alta ya que los daños en el cultivo se producen hacia el final de ciclo. Actualmente no está permitido ningún tratamiento de tipo curativo.

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